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| Meseta de Giza |
El caso de las pirámides de
Egipto es también una evidencia monumental de que, en la historia de la
humanidad, hay cosas que no son claras y que han querido ser explicadas desde
una óptica académica poco temeraria. Estoy seguro que las pirámides son el mensaje más importante dejado a la humanidad y que por esto, ninguno de los
parámetros usados para su construcción fue obra de la casualidad. Quienquiera que
haya construido esos monumentos, tomó en cuenta intencionalmente elementos
matemáticos, astronómicos, físicos, arquitectónicos y tecnológicos, como firma
de autenticación, para que el receptor objetivo del mensaje (nosotros); que por
supuesto, ya contaría con los conocimientos y la tecnología necesaria para
darse cuenta de esa intención; se tomara muy en serio esa vía de comunicación.
Con respecto a esto y perdón que insista, todos los detalles matemáticos,
astronómicos, arquitectónicos y tecnológicos tendrían como fin, validar la
voz de la civilización que las construyó, a la luz de lo improbable que sería
encontrar todos estos elementos juntos en una construcción tan antigua.
Por esto es por lo que su precisión y dificultad debían ser apabullantes. La
perfección es el sello distintivo de su fiabilidad, al igual que lo es un holograma
en un billete de 100 dólares. Siguiendo este símil, la concatenación de marcas
de seguridad del dinero, nos permite intercambiar con seguridad algo que, sin
ellas, sería solo papel. De igual manera, la coincidencia de elementos
arquitectónicos, matemáticos y astronómicos rigurosamente diseñados y
perfectamente elaborados, son las marcas de autenticidad de las pirámides. Sin
ellas, solo serían piedras, igual que un billete, solo sería papel. De ahí la
importancia de poner bajo el reflector estos detalles, que la academia ortodoxa
quiere que ignoremos restándoles importancia. Si no hay marcas de autenticad,
no hay mensaje, solo bloques de piedra caliza.
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| Billete mexicano de 200 pesos |
Por eso, tenemos que hablar al detalle
de estas marcas y ver como desde el punto de vista de la arquitectura, la
tecnología, la astronomía y la matemática, las evidencias son aplastantes e
irrefutables.
Finalmente quiero decir que ninguna tecnología se crea por azar, todo adelanto
tiene que estar acompañado por desarrollos en otras ciencias, así la
astronomía, la matemática y la tecnología deben de avanzar a la par. Si esto es
verdad, entonces deben de existir evidencias en todas las disciplinas, que
apoyen esta asociación y exhiban la incoherencia de las posiciones académicas.
Cuando esto sea para todos claro, será el momento de buscar al mensajero y
tratar de dilucidar el mensaje.
2.2.1
Desafíos Tecnológicos.
Es importante mencionar antes de
comenzar, que según los expertos la Gran Pirámide de Guiza se construyó entre
los años 2590 y 2567 AC por el faraón Keops. Heródoto fue el primero que dio
cuenta de ellas, 2200 años después, en el año 450 AC. En sus apuntes mencionó
que se habían utilizado máquinas para construirlas y no menciona rampas o algo
parecido, lo que no sorprende porque de haberlas construido, esto significaría
un reto aún mayor que la propia pirámide.
Las piedras que se utilizaron en su construcción pesaban varias toneladas y
eran transportadas desde distintas canteras situadas a varios kilómetros de
ahí. Según Sir Williams Mathieus Flinders Petri, la pirámide, en un inicio,
tenía un revestimiento de 27 mil piedras calcáreas, cuyas superficies tenían 3
metros cuadrados y estaban pulidas y perfectamente colocadas con una precisión
entre ellas de 5 centésimas de milímetro y un control de la angularidad del
segundo de error, sobre una línea recta de 230 metros; algo superior a los
estándares modernos para las escuadras normalizadas (Norma DIN 875), que admite
errores de angulación y paralelismo de +/-3 centésimas de milímetro. De aquí se
infiere que tuvieron que poseer instrumentos ópticos de alta precisión, ya que
el error con un instrumento no óptico es, de alrededor de 300 segundos. Solo
por comparar, el moderno anteojo de autocolimación corriente da errores del
orden de los 5 segundos, algo que rebasa las tolerancias de los antiguos
egipcios. La perfección de este trabajo equivale al pulido del espejo de un
telescopio moderno.
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| Recubrimiento calcáreo |
Por si esto fuera poco, tres millones
de rocas tuvieron que haber sido cortadas, talladas y pulidas a mano y luego
acomodadas con precisión milimétrica, en tan solo 23 años, según los
egiptólogos. Esto significa que cada dos minutos y medio, se debía colocar un
bloque, durante 24 horas ininterrumpidamente. En este sentido, es preciso
señalar que los bloques pesaban, en promedio, 2 toneladas y que la fuerza de
arrastre requería al menos de 200 personas como mínimo, si la fuerza de halar
promedio es 13 kgf por persona, sobre una superficie plana. Con una pendiente
de 30 grados, seguramente el número de hombres se triplicaría, ya que, en su
parte más alta, la pirámide mide 146 metros.
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| Mano de obra |
Me pregunto, si cada dos minutos y
medio, un bloque debía ser colocado en la pirámide, a alturas cada vez más
importantes, ¿Cuántos hombres se necesitarían en la labor, para mantener el
ritmo constante? Si, como ya dije, se movieron cerca de 3 millones de bloques,
en 23 años, es decir, 7300 días; esto significaría que 390 bloques eran
colocados diariamente. Para mover esta cantidad de bloques, en una jornada de
tres turnos de 8 horas, serían necesarios como mínimo 41100 hombres (si cada
hombre era capaz de halar dos bloques por jornal) ¿Quién
aportó su alimento durante 20 años? ¿Cuántos artesanos más se dedicaban
solamente a cortar 390 bloques de piedra diarios con instrumentos de corte de
cobre rudimentarios, pero con precisiones que hoy en día cuesta trabajo
igualar? ¿10, 20, quizás 30 por bloque? ¿Cuántos sólo a tallarlas? Y esto sin
mencionar los bloques de granito, como los de la Cámara del Rey, que pesan más
de 50 toneladas y fueron elevados a 70 metros del piso, por espacios que no
permitían el paso de más de 10 personas. Francamente, aunque una décima parte de la población de Egipto, que en aquellos años era de 1 millón de personas repartidos por todo el
territorio, se hubiera inmiscuido en este proyecto, yo me pregunto, ¿y quién
vigilaba, quién iba a la guerra, quién cultivaba? ¿Cuántos capataces se
necesitaban para dirigir a 41100 esclavos? ¿Cómo se pagó?
Veamos dos ejemplos modernos, solamente para comparar con lo que hoy en día
podemos lograr. Entre los años 1967 y 1972 el Templo de Abu Simbel fue
reubicado en otro lugar debido al desbordamiento de la presa de Asuán. Para
hacerlo se utilizaron tecnologías modernas, grúas, camiones, trascabos, etc. El
templo fue construido con solo 2200 bloques de piedra caliza, y aun así
tardaron 5 años en terminar. Recordemos que la pirámide tenía 2 millones de
bloques, es decir, casi 1000 veces más; y sin tecnología moderna, tardaron solo
4 veces más tiempo, las matemáticas no dan.
Otro ejemplo igual de relevante es el
sucedido en la cantera de arcilla de Forges-les-Bains, en la región de Essonne,
Francia. Un grupo constructor se dio a la tarea de llenar el hueco de esta
cantera, cuyo volumen era similar al de la Gran Pirámide. Para realizarlo, cada
3 minutos, un camión vaciaba su contenido, y aun así tardaron 12 años en
terminar. Algo no encaja con la Gran Pirámide; o bien, las técnicas de
construcción no son como las describen los egiptólogos y emplearon maquinas que
aligeraban el trabajo; o bien los seres que las construyeron eran gigantes; o
bien tenían técnicas de fraguado para moldear los bloques insitu. Lo que es
seguro es que es imposible construirlas como se cuenta que las hicieron, en el
tiempo que las hicieron. Lo más viable es pensar que quizás invirtieron más
tiempo, pero esto es desechado por los expertos, porque si no, la cuartada de la
tumba de Keops se desmorona.
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| Forges les Bains |
Curiosamente, y a pesar de que la pirámide de Giza es una tumba según los expertos, esta no
contiene ninguna inscripción, ni por dentro, ni por fuera; algo muy extraño,
porque si por algo se caracterizaban los egipcios, era por la gran cantidad de
jeroglíficos que elaboraban, para dar fe de los hechos que acontecían en sus
vidas. Increíble que, en el monumento más espectacular jamás construido,
no se hiciera una sola anotación, ni para dar cuenta de cómo se hizo, ni para decir quienes,
o para qué. Además, tampoco estaba iluminada, no hay rastros de antorchas, ni
de hollín, y la dificultad que implica usar espejos para coincidir la reflexión
de la luz y su consiguiente pérdida de intensidad, descalifica esa teoría.
Un detalle importante nos señala que para orientar la Gran Pirámide debían
tener un conocimiento geodésico del planeta, de no ser así, no se explica cómo
su orientación con respecto al norte verdadero es de 5 minutos 31
segundos, que equivale al diámetro de una moneda de 2 euros a una distancia de
1 kilómetro. En este sentido, el error constante es un elemento definitorio, ya que nos indica que había un
instrumento de medición y construcción común y que no fue algo al azar. Este es
el caso, por ejemplo, de la pirámide de Kefren, la cual guarda el mismo error
de orientación de 5 minutos 31 segundos. Y no es el único caso, en la Cámara
del Rey, el lado norte mide 10.4797 metros, mientras que el lado sur mide
10.4782, un error de una décima de milímetro por metro, que coincide con las
normas modernas para prismas ópticos. Si ahora miramos los 53 mil metros
cuadrados de la base (6 campos de fútbol) de la Gran Pirámide, nos asombraremos
con las medidas de sus lados:
Norte: 230.253
Sur: 230.454
Este: 230.391
Oeste: 230.357
El error es de apenas 3 milímetros, algo imposible si se utilizan cuerdas
de palma, o cintas de cobre cuya dilatación en 230 metros, es de más de 80
centímetros entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde. Ni las cintas
de invar actuales podrían igualar el control de temperatura de 0,2 grados
para obtener esta precisión. Otra vez, una tecnología imposible.
La desviación de la punta de la Gran Pirámide con respecto a su base es de
solamente 6 milímetros, con una altitud de casi 150 metros y casi 3 millones de
bloques de piedra apilados. Su precisión es algo inaudito para nuestras
construcciones actuales.
Si la mensuración es inapelable, la goniometría o ciencia de la angulación es
definitoria. En la antigüedad, el astrolabio, hoy llamado teodolito, y la
ballestina, hoy conocida como sextante, arrojaban errores cercanos a los 30
minutos. Ahora se emplean algunos instrumentos no ópticos de baja precisión
como la escuadra de pínulas o hilos de nilón, y las escuadras de espejo que dan
errores de 20 minutos. Cabe esperar que las construcciones egipcias
rondaran los mismos estándares de precisión, sin embargo, cuando se mide el ángulo
noroeste de la Gran Pirámide, se constata un resultado imposible de 89 grados,
59 minutos y 58 segundos, es decir, un error de un segundo de arco. Algo que se
puede considerar sobrenatural, ya que supera la capacidad del ojo humano, que
es como dicen que se orientaron las pirámides. Si medimos edificaciones más
pequeñas, encontraremos que estas medidas también son homogéneas con las
anteriores. Si comparamos la Gran Pirámide con la Pirámide de Kefrén veremos
que ambas tienen una orientación hacia el oeste y que esta desviación puede
medirse en distintos puntos de las pirámides:
Pirámide de Keops Pirámide de Kefrén
Núcleo 5 min. 16 seg.
----------------------
Pasajes
5 min. 49 seg. 5
min. 37 seg.
Revestimiento oeste 5 min. 30
seg. 5 min. 26 seg.
Promedio 5 min. 31 seg. 5 min. 31 seg.
Hay un exacto paralelismo entre las dos construcciones que están a más de 500
metros de distancia. Solo un instrumento con una precisión por debajo del segundo
pudo haber hecho algo así de homogéneo. Aquí la casualidad no tiene cabida.
Como tampoco la hay en la base de la Gran Pirámide, su impecable euclicidad y horizontalidad son
asombrosas, sobre todo si se toma en cuenta que los constructores solo
aplanaron el perímetro y dejaron un mogote en el centro que imposibilitó la
nivelación por medios visuales usando las diagonales. El estudio de la base
refleja un plano perfecto de 920 metros cuyo ángulo suroeste esta solo 1
centímetro y medio por encima de su ángulo noroeste. Sobre la diagonal de 325
metros que separa ambas esquinas, esto representa un error de 0,04 milímetros.
De nuevo un callejón sin salida.
Si la pirámide, en sí misma, no es ya
un ejemplo de perfección colosal, vale la pena echarle un vistazo a
la Cámara del Rey, un habitáculo cuya exactitud y perfección resalta de
sobre manera, cuando se toma en cuenta que los materiales (granito y roca)
usados para su construcción, son de una dureza que hoy en día complican su
manejo, sin embargo, sus constructores lograron un índice de imperfección de la
superficie de 2 diezmilésimas de pulgada, es decir la décima parte del grueso
de un cabello. El serruchado del Sarcófago de Keops es una obra maestra con
desniveles del orden del milímetro. Hoy en día las máquinas que cortan bloques
de granito usan discos de 2 metros de diámetro con dientes de carburo de
tungsteno que avanzan lentamente, a razón de 5 milímetros por vuelta, ya que de
ejercer más presión, los dientes de guidia se abrazarían, sin embargo los
egipcios poseían un serrucho que les permitía avanzar 2 milímetros y medio por
presión, es decir 60 veces más potencia. ¿Cómo?
En 1883, Sir Flinders Petri presentó
ante el Instituto Antropológico de Londres, un estudio sobre taladros
efectuados a bloques de roca de gran dureza encontrados en la Gran Pirámide. En
los alrededores de esta, se encontraron los trépanos correspondientes a dos
orificios, que dejaron perplejos a los constructores modernos. Estos trépanos
de 15 centímetros de diámetro se habían desprendido del interior del taladro, que,
al avanzar en la piedra, alojaba el cilindro en su interior. El detalle que
sorprende a propios y extraños, es que estos tarugos, revelan unos surcos
dejados por la herramienta de corte de 2 milímetros de separación. Hoy en día,
una herramienta de corte de punta de diamante avanza, a baja velocidad, con una
presión de 50 kg por centímetro cuadrado, 4 centésimas por vuelta, es decir 50
veces menos que en la antigüedad. Estos constructores tuvieron que utilizar un
taladro que soportaba presiones de 2000 kg por centímetro cuadrado, o una
herramienta de corte 50 veces más dura que el diamante. Eso es inexplicable.
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| Orificio trépano interior |
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| Distancia entre surcos |
Cristopher Dunn un ingeniero en
construcción de máquinas de alta precisión para la industria
aeronáutica militar hizo un interesante estudio sobre las estatuas
gigantes de Luxor de 14 metros de altura.
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| Ramses II |
Su estudio incluía un
análisis fotogramétrico de la cara de Ramses II, es decir un análisis que
copiaba un lado de la cara y remplazaba el lado original sobreponiendo esta
imagen. Al comparar el original con la imagen espejo descubrió que ambas eran
idénticas al mínimo detalle. Algo por demás sorprendente, porque eso querría
decir que la escultura era perfectamente simétrica y que se sepa, ningún
procedimiento manual obtiene ese grado de simetría, ya que la geometría es
extremadamente compleja. Hoy en día, gracias a las impresoras 3D se pueden
obtener resultados así de exactos, porque las herramientas de corte que dan
forma a la pieza se mueven siguiendo coordenadas precisas en un espacio
perfectamente delimitado. Ni el ojo, ni la mano humana pueden dar ese nivel de
precisión, por mucho que se intente y practique. Esto es resultado de un
aparato mecánico, no hay más.
La civilización responsable de estas construcciones poseía, sin lugar a duda,
una tecnología que por lo menos, se empata con la que tenemos hoy en día. La
homogeneidad de sus mediciones nos habla de mínimos errores constantes cuyas
tolerancias son poco menos que alcanzables con la tecnología moderna. Las
marcas de autenticación son claras e incontestables.
2.2.2 La
astronomía egipcia.
Las tres pirámides de Guiza coinciden
su posición norte-sur, poniente-oriente, casi como una copia con las estrellas
que forman el cinturón de Orión, según las conclusiones de la teoría
llamada CORRELACION DE ORION de John West, Robert Bauval y Graham
Hancock. En efecto, las tres pirámides de Gizeh, Kehops, Khephren y Mykerynos, casi coinciden en posición con Delta de Orión, Épsilon de Orión y Zeta de Orión.
Esta diferencia estriba en el grado de inclinación de la diagonal que pasa por
los centros de las dos pirámides más grandes, con respecto a la diagonal que
pasa por el centro de sus correspondientes estrellas; mientras que en la Tierra
el grado de inclinación es 172°, en el cielo es de 181° en la época actual.
Para que ambas diagonales coincidan en su ángulo de inclinación, es necesario
retroceder en el tiempo hasta el año 12500 AC, según las proyecciones
informáticas de un programa llamado Skyglobal.
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| Correlación de Orión |
Es evidente que los responsables de su construcción quisieron hacer una
representación del cielo en la tierra, relacionando cada pirámide con una de
las estrellas del cinturón, imitando su posición. Esta conexión es tan fuerte
que si nos remontáramos a la época en que fueron construidas y lanzáramos una línea
recta y paralela a los túneles que salen de la Cámara del Rey y la Gran
Galería, veríamos que dichas líneas apuntarían a Delta de Orión, que
representaba a su Dios Osiris y hacia Sirio A, su Diosa Isis. En esta
representación, la posición del Nilo ocuparía el lugar de la Via Lactea.
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| Correlación de Orion y Sirio A |
Si esto es verdad, querría decir que las pirámides ya estaban ahí cuando la cultura egipcia comenzó. A este respecto, investigadores señalan un hecho desconcertante; las pirámides de Giza fueron construidas por la IV Dinastía, ninguna de las tres primeras construyó algo en ese valle y ninguna otra dinastía volvió a construir pirámides semejantes. El conocimiento aparece de repente y mágicamente desaparece.
La Esfinge
La esfinge es otro ejemplo sobresaliente. Robert Temple, en su libro, "El misterio de Sirio", señala que la esfinge no representa el cuerpo de un León, ya que le faltan características fundamentales con las que se le representaba. En primer lugar, no está el prominente pecho que se esculpía en otras esculturas de leones, además, faltan las elevaciones del animal en los cuartos traseros y el penacho de pelo al final de la cola. Por esto, Temple piensa que de lo que se trata es del Dios Anubis, representado por un perro o chacal. Este detalle es importante porque Anubis en la cultura egipcia, representa el elemento vigilante, el que pone en contacto lo visible y lo invisible, el que nunca duerme. Cuando hablé de los Dogon, expliqué la relación entre Sirio A y Sirio B; mientras uno es brillante y se ve a simple vista, el otro es casi invisible. En este sentido, Anubis representaría esta unión entre ambos mundos, la luz y la obscuridad, es el que acompaña a los muertos al otro mundo. No esta demás decir que, a la constelación de Sirio se le llama la constelación del Perro. Esto traslada la leyenda de los dogones miles de años antes de Cristo y crea un vínculo entre ellos y los egipcios. Manuel José Delgado expone de mejor manera este punto y cito palabras textuales:
"Robert Temple un lingüista
norteamericano miembro de la Royal Astronomical Society británica y afincado en
Londres, publicó un osado libro que tituló "El Misterio de Sirio", en
él aventuró que Nommo fue un extraterrestre acuático que vivió en la
Tierra, entre siete y diez mil años AC, y dejó toda clase de pistas sobre su
origen estelar. Este conocimiento se ampliaba a otras tribus vecinas como
los Bambara, los Bozo de Segu y los Miniaka de Kutiala. Todos
compartían las mismas informaciones sobre Sirio y juntas conformaban
la esencia de su cultura incorporándolas a sus rituales religiosos más
solemnes. En el año 1970, Ceneviève Calame-Griaule publicó un libro
titulado "Génesis Negro", donde ampliaba los datos que los
dogones suministraron a su padre. Explicaba que los dogones creían en un dios
creador del Universo al que llaman Amma, que envió a la Tierra a un dios menor
conocido por el nombre de Nommo, provisto de semillas y todo el arsenal
necesario para generar vida.
El jeroglífico con que los egipcios representaban al dios Osiris era un ojo, lo
que guarda una sorprendente similitud con el concepto que tenían los bozos de
Mali con el binnomio Sirio A-Sirio B, a la que denominaban “la estrella
del ojo”.
Los antiguos egipcios tenían como
columna vertebral de su cosmogonía el matrimonio sagrado entre Isis y Osiris,
quienes representaban las constelaciones de Sirio y de Orión. Estas se
mueven conjuntas en el firmamento y conforman la Duat. De igual forma hacen
corresponder a Isis con la estrella más brillante del firmamento, Sirio A y a la
diosa Neftis, la hermana de Isis, con sirio B, la oscura compañera que
describía un círculo (órbita) alrededor de Isis.
Según Plutarco, el dios Anubis nació de Neftis, aunque esta última dió en
prenda a su hijo, permitiendo que Isis fuera la gran madre. Anubis
representaría entonces, al círculo horizontal que separa la parte invisible del
mundo, a la que llaman Neftis, de la visible, a la que denominan Isis. Como
este círculo toca tanto los confines de la luz, como los de la oscuridad, se
puede considerar común a ambas; y es esta circunstancia de
donde surgió la relación entre Anubis y el Perro, en el
entendido que este animal está vigilante tanto de día como de noche. Es
por ello que Robert Temple, en su obra “El Misterio de Sirio”, afirma que
Anubis detenta el concepto orbital de ambas estrellas, Sirio A y Sirio B. A
Isis le correspondería la descripción de “los confines de la luz” y “lo
visible”, mientras que su hermana Neftis la de “los confines de la oscuridad” y
“lo invisible”. Así Anubis sería considerado por el autor, como el círculo
horizontal que las divide, la órbita de la estrella oscura alrededor de la
estrella brillante."
En otras palabras, esto vendría a
corroborar que la historia de los dogones es verídica y que sería un
conocimiento no exclusivo de ellos, sino heredado de culturas anteriores.
Si las Divinidades egipcias no
son, desde el punto de vista de la ciencia moderna, otra cosa que constructos
imaginarios, ¿Por qué eligieron precisamente estas estrellas habiendo
tantas? ¿Era tan grande la necesidad de justificar en este tipo de
ingenierías, la hegemonía política de las élites gobernantes? ¿Por qué se
construyen durante una dinastía y luego dejan de construirse como si jamás
alguien hubiera sabido cómo hacerlas? ¿Por qué esta clase de perfección, como
si quisieran decirnos algo a través del tiempo? Parece un esfuerzo
desmedido, no solo hablando de materiales, también desde el punto de vista
de las técnicas de construcción, y de la dificultad para hacer coincidir con
precisión milimétrica, piezas de dimensiones difícilmente manejables con las
herramientas de la época.
2.2.3
Las matemáticas no mienten
Las medidas interiores de la Gran
Pirámide tienen claves que no pueden deberse al azar. Que la medida de pi y el
numero áureo phi aparezcan constantemente, nos indica que quien construyó las
pirámides uso estos parámetros como eje estructural.
Encontramos en la pirámide el número pi, dividiendo su medio perímetro, que es la mayor
dimensión visible horizontal, entre su altura, la mayor dimensión visible
vertical.
La armonía de la estructura se debe a
que la altura visible entre 2, da la altura del chevron de la cámara superior,
entre 3 la altura del techo de la cámara superior, entre 4 da la cima del
chevron de la cámara intermedia, entre 5 el suelo de la cámara inferior y entre
7, el suelo de la cámara intermedia.
El área de un cuadrado cuyos lados sean iguales a la altura de la
pirámide, tendrá la misma superficie que cualquiera de los lados de esta. Toda
una hazaña matemática
Si se divide la apotema de uno de los lados (BC) de la pirámide entre la altura de
esta (AB), se obtiene el número áureo, es decir se forma un triángulo áureo.
Una pirámide de base cuadrada, como la pirámide de Giza, se
puede construir levantando una altura cualquiera partiendo de su punto medio.
Sin embargo, para construir la Gran Pirámide, eligieron una altura que fuera el
radio de un círculo cuyo perímetro es igual al perímetro de la
base cuadrada. Este es el único diseño matemático que incluye el número pi y el
número áureo y que resuelve la cuadratura del círculo.
Encontramos el número áureo phi, dividiendo la suma del área de las 4 caras (su
mayor superficie visible) entre el área de la base (su mayor superficie
invisible), y el cuadrado de phi, dividiendo el perímetro de la base, entre la
altura total. ¿Podemos pensar que es casualidad?
El número áureo o phi, es un número importante en la naturaleza, ya que casi
todas las estructuras naturales se ordenan con respecto a esta proporción, la
concha de un caracol, la distribución de los pétalos de una flor, hasta los
brazos de las galaxias siguen el mismo patrón de crecimiento.
Esta proporción viene de la serie de números de Fibonacci:
1,1,2,3,5,8,13,21,34..........
El número subsecuente es la suma de los dos anteriores y esta es la manera de encontrarlo.
Lo increíble es que la misma
cámara del Rey tiene en cuenta estas proporciones escondidas en sus
dimensiones. De hecho, es aquí en donde la medida del codo real de los
egipcios se puede comprobar.
El codo real, era una medida estándar que usaban los egipcios, al igual
que hoy usamos el metro como eje de nuestras medidas. Por esto, las medidas de
la Gran Pirámide se determinaron en 440 codos de base, por 280 codos de altura.
Es natural que nos preguntemos cual es el valor del codo en medidas modernas.
Según los egiptólogos, el codo real tiene valores poco exactos que
fluctúan entre 0.52 y 0.53 metros. Sin embargo esto no siempre fue así y
en 1925 se determinó a partir de las dimensiones de la Gran Pirámide, una medida
precisa a la décima de milímetro. Estos cálculos dieron 0.5236 metros, es
decir, 52 centímetros, 3 milímetros y 6 décimas de milímetro; cabe
preguntarnos ¿para qué necesitaban los egipcios una precisión a la décima de
milímetro para una dimensión tan colosal? La evidencia
teórica desequilibra la evidencia contextual, ya que no se han encontrado
instrumentos de medición que pueden dar cuenta de la precisión del codo; los
albañiles egipcios trabajaban a ciegas al parecer. A falta de evidencias
tangibles, sigamos el camino de la prueba teórica.
Si trazamos un círculo cuyo diámetro sea 1 (cualquiera que sea la unidad) el
perímetro será pi que es su longitud.
Si ahora dividimos la circunferencia en
6 partes iguales, cada una de estas partes medirá 0.5236 (de cualquier unidad).
Exactamente el valor del Codo Real, establecido en 1925. La suma de las
restantes 5 partes da phi al cuadrado o 2.618 (de cualquier unidad).
Ahora bien, hay un elemento fundamental en este galimatías matemático. En 1975
se encontró el Piramidión original de la Gran Pirámide a 20 kilómetros de Guiza
y delante de otra pirámide. Este Piramidión es su imagen a escala y quizás
también su punta. Su altura es exactamente 1 metro y su base es 1.57 metros,
que multiplicada por 2, es curiosamente, pi en metros. ¿Será posible que esta
medida sea obra del azar? Hay que decir que la versión oficial especifica que
el metro se determinó conforme a la circunferencia de la Tierra en 1793 por Talegan;
pero de haberse descubierto antes, este conocimiento tendría que haber
sido escondido en obras arquitectónicas a lo largo de los siglos, algo que
de ser verdad, explicaría porque muchas catedrales góticas europeas, como
por ejemplo la Catedral de Estrasburgo, guardan en su arquitectura, las
medias áureas de la Gran Pirámide.
No hay duda, los constructores de la
Gran Pirámide también conocían el metro.
Una cosa más, cuando restamos la medida del circulo exterior de la base de la Gran
Pirámide a la medida de su círculo interior, nos da:
![]() |
| Medida de la circunferencia externa menos us circunferencia interna |
algo muy cercano a:
Por cierto, si vamos a googlemaps y ubicamos la Gran Pirámide de Guiza
veremos que sus coordenadas son:
Otra vez la velocidad de la luz.
¿Casualidad? Prefiero guardar silencio.
En verdad, ¿es posible que los constructores y arquitectos de la Gran
Pirámide, hayan elegido por casualidad estas medidas? ¿En serio? Por supuesto que no, bajo ninguna
circunstancia, quien construyó la Gran Pirámide conocía muy bien las matemáticas y la
geometría, no hay duda de ello.
2.2.4 La Tierra y la Gran Pirámide.
Casualmente el meridiano que pasa por la Gran Pirámide divide en dos partes iguales sobre un planisferio, el territorio habitable de la Tierra y convierte a Guiza en el punto central del Planeta. Además, la Gran Pirámide divide en dos partes ese meridiano de tal manera que la sección A y B se relacionan entre si con respecto al número áureo.
Un detalle no menor es que la distancia de Guiza el centro de la Tierra
es casi la misma que al Polo Norte.
La circunferencia que deriva de trazar un círculo cuyo radio es la altura
de la Gran Pirámide da un perímetro de 920 metros que multiplicado por
1000 millones da la longitud de la órbita que efectúa la Tierra al
rededor del Sol.
La altura de Gran Pirámide mide 146
metros, si a esto lo multiplicamos por 1000 millones nos da la distancia
promedio de la Tierra al Sol.
El peso aproximado de la Pirámide es de
5,750,000 toneladas, si multiplicamos esto por 1000 millones obtenemos el valor
del peso de la Tierra.
La superficie de la base es de 53 mil
metros cuadrados, si multiplicamos esto por 1000 millones, obtenemos la
superficie de la Tierra.
Si se dibuja una circunferencia que
toque dos aristas y la base de una de las caras de la Pirámide, obtenemos un
perímetro de 365 metros, cantidad aproximada al número de días que
hay en la Tierra. De igual manera, si dibujamos a escala la Tierra y suponemos
que su ecuador corresponde a la base de la Gran Pirámide, veremos que una parte
sobresale de la circunferencia superior de la Tierra. Si trazamos un círculo
cuyo radio vaya de la punta de la Pirámide, hasta el punto en donde comienza la
superficie de la Tierra, obtendremos una circunferencia del tamaño en
escala de la Luna.
Por si fuera poco, la Gran Pirámide está perfectamente
orientada hacia los 4 puntos cardinales de la Tierra.
Y a pesar de las altas temperaturas del
desierto, al interior de la Gran Pirámide se conserva una temperatura promedio
de 22 grados, que es la temperatura promedio del planeta.
Al parecer la Gran Pirámide es un
modelo geodésico de la Tierra. Sus constructores no sólo conocían las
matemáticas, también estaban al tanto de las dimensiones del planeta y al
parecer, también de su posición estelar.
2.2.5 Los
verdaderos constructores
Si como se ha demostrado hasta ahora,
los conocimientos de los constructores de las Pirámides y en especial de la
Gran Pirámide, no coinciden con lo que los egipcios de la IV dinastía conocían;
la civilización que diseñó y construyó estos portentos, poseía tanto las
herramientas tecnológicas, como los conocimientos matemáticos, astronómicos,
geofísicos, y arquitectónicos para llevarlas a cabo.
En la meseta de Guiza, el arqueólogo Augusto Mariette encontró una inscripción conocida como la Estela del Inventario y que hoy en día se encuentra en el museo del Cairo. Esta dice:
"El Faraón Keops fundó la casa de Isis, señora de la Pirámide detrás de la casa de la Esfinge"
Si como ha explicado este apartado, los
egipcios no pudieron ser los constructores de las pirámides, porque en el 2600
AC. las civilizaciones apenas manejaban el cobre y sus herramientas eran poco más que rudimentarias; entonces cabe preguntarse quienes fueron los verdaderos
creadores de esos colosos. Creerle a Heródoto, una historia que le contaron los
egipcios, al menos 2 mil años después del hecho, es por decir lo menos,
ingenuo; ya que bien pudieron haber mentido, antes de reconocer que no eran los arquitectos de tan majestuosos monumentos; yo lo habría hecho, ¿Quién los puede culpar? No hay dolo,
simplemente los que contaron la historia, repitieron lo que alguien más les
contó y así a su vez, hasta el infinito. ¿Qué porqué mintieron? La respuesta me
parece más que obvia, aún hoy nos asombramos de la capacidad
tecnológica de ese pueblo milenario, quiero yo saber lo que sus enemigos
contemporáneos sentían al ver esos majestuosos monstruos de piedra,
pruebas tangibles de una superioridad tecnológica para la época. Delante
de un escenario semejante, no hay más que buscar respuestas en otros
recovecos que la historia oficial no ha podido borrar.
Esto significaría que cuando Keops, el
constructor de la Gran Pirámide, gobernó, está ya estaba erigida y la Esfinge
también, como se lee en la Estela del Inventario.
Por su lado, el sumo sacerdote Manetón
en 240 AC. reescribe la historia de los egipcios desde el comienzo por órdenes
de Ptolomeo II Filadelfo. Basado en lo recopilado por Eusebio y resguardado en
el tempo de Ohn en Heliópolis, los primeros gobernantes de Egipto fueron
semidioses y gobernaron por miles de años.
En la ciudad de Turín existe un papiro
de 1.70 metros de longitud, llamado el Canon de Turín, descubierto en 1822 por
Bernardino Brobetti en la ciudad de Tebas. Según la traducción del propio
Champolión, se lee una lista de reyes egipcios mitad hombres, mitad Dioses
llamados Sensuhors o compañeros de Horus. Aquí se establece el comienzo de esta
civilización hace 11 mil años, y no 5 mil como lo dice la ciencia
ortodoxa.
El gran contragumento de los
historiadores modernos se fundamenta en el hecho de que no hay pruebas
históricas que lo corroboren. Claro, si las pirámides ya no pueden ser
usadas como evidencia, no hay nada más con que contrastar.
Afortunadamente hay evidencia
contemporánea que contradice estas objeciones. El investigador español
Manuel Delgado descubrió en museo de Asuán, un huevo de avestruz
encontrado en Nubia en 1907 por el investigador inglés Cecil Malavifirst en la
tumba 96 del cementerio 102. Este se encontró cerca del cuerpo del difunto y tenía grabado
de un lado un avestruz y algunas plantas y del otro 3 triángulos similares a
las 3 pirámides de Egipto y un dibujo que representaba fielmente al
río Nilo. Cuando los investigadores dataron el enterramiento, se
dieron cuenta que este databa del año 7 mil AC. es decir, anterior a la
construcción de la Gran Pirámide, según versiones oficiales.
Aunque la Esfinge, no es todavía un elemento que deseo citar, vale la pena
mencionarla en este contexto porque según un estudio de la Universidad de
Boston de 1991, dirigido por el geólogo Robert Escoch, este monumento erigido
por Kefren hace casí 5 mil años según la egiptología, sufre una erosión en su
parte anterior y en las paredes del foso donde se encuentra situada, de casi 2
metros. Algo sorprendente para una época en donde la meseta de Guiza se
encontraba sumergida en la más absoluta desertificación. El único periodo en que
la meseta de Guiza se vio inundada por grandes cantidades de agua de lluvia,
fue entre los años 5000 y 7500 AC, es decir, 5 mil años antes de Kefren.
Si a esto agregamos que la teoría de Robert Bauval
señala claramente que la alineación de las pirámides de Guiza y las estrellas
del Cinturón de Orión, coincidían su alineación angular, cuando las
estrellas miraban la faz de la Tierra de hace 10,500 años; no hay mucho que
agregar. Las Pirámides son una obra que como mucho, los egipcios encontraron y
modificaron a lo largo de sus dinastías.
Si aceptamos lo que dice el Papiro de Turín o Maneton, entonces no hay duda,
hubo una civilización no humana de semidioses, que habito la región que hoy
llamamos Egipto y que la habitó mucho antes de que el Sahara se convirtiera en
un desierto, cuando todavía era un vergel lleno de vida. Esta civilización de
seres carnales, cuyos saberes podrían ser comparados con los de un Dios,
construyó o hizo construir las pirámides con el fin de dar testimonio que
estuvieron aquí y que algo sucedió en un momento preciso del pasado, que hizo
desaparecer esta civilización.
Las pirámides junto con la Esfinge poseen un mensaje que como dije al principio
de este apartado, debe ser leído por la civilización adecuada; la destinataria
es una civilización que a lo largo de los años ha desarrollado una tecnología
que le permite dilucidar las marcas de agua que al igual que un billete, nos
dice si es verdadero o no. Nuestra civilización parece ser la destinataria de
un mensaje cuyo contenido es de fundamental importancia.
2.2.6 El mensaje
De manera breve intentaré desarrollar el tema
del mensaje, porque tratarlo de manera completa requeriría un libro igual de
extenso que este.
Una vez que la civilización adecuada ha podido comprobar que las marcas de
autentificación de los mensajeros son fiables, entonces esta civilización tiene la
obligación de descifrar el mensaje, conocer su origen, su emisor y su
intención.
Al parecer, el conjunto de la meseta de Guiza, Esfinge y Pirámides incluidas es
un gran reloj que marca el movimiento del sistema solar a través de su
trayectoria alrededor de la galaxia durante 26 mil años. Este reloj tendría una
gran manecilla, que es la alineación de la Esfinge con el horizonte, que mira a las
estrellas en donde se dibujan los signos zodiacales que ocuparían el lugar de las horas al
rededor del reloj. El movimiento de traslación de la Tierra, el cual se asemeja
al de una peonza que baila sobre su eje, lleva al planeta a cambiar un grado
cada 72 años con respecto al cielo que miramos. Hoy en día, nos
encontramos saliendo de Piscis y para dentro de 50 años estaremos entrando de
lleno en Acuario, luego de 2 mil años. Según esta teoría, el reloj se puso en
marcha cuando la Esfinge se alineaba con el eje Leo-Acuario, de ahí que algunos piensen que la cabeza de la Esfinge es en realidad una cabeza de León, aunque como ya vimos, igual podría ser la cabeza del
Dios Anubis. Hay otra teoría que señala a la estrella Regulus como punto
de inicio, algo que igualmente coincide con el eje Leo-Acuario. Si esto es
verdad, esto quiere decir que estamos a punto de alinearnos de nuevo con el eje
Leo-Acuario, 13 mil años después.
Causalmente, esta coincidencia de periodos coincide con la última gran
devastación climática del planeta. En efecto, hace 12500 años, la Tierra sufrió
su último gran cambio climático según los climatólogos. El deshielo de grandes
masas de tundra provocó enormes inundaciones y elevó más de 150 metros el nivel
de los mares. Cualquier civilización costera (imagino que la mayoría en esa
época, dada la importancia del agua para el alimento y el comercio)
tuvo que haber perecido. Por otro lado, este cambio climático tuvo que haber
provocado el deshielo de los polos, la desertificación de regiones boscosas y
la glaciación de zonas que antes gozaban de climas tropicales. La presencia de
los grandes lagos situados entre Canadá y los Estados Unidos, me hace pensar
que quizás estos, son los remanentes de una gruesa placa de hielo que al
derretirse no pudo verter su contenido al mar, y terminó por conservarlo en el
mismo lugar. De ser cierto esto, tanto el polo norte como el polo sur, deberían
de haber sido zonas cálidas antes de este súbito cambio climático.
Prueba de esto serían los contornos de los mapas antiguos de Piri Reis, que
señalan con precisión los contornos de un litoral que hoy en día es
inaccesible al ojo humano, por estar escondido bajo una gruesa capa de 3
kilómetros de hielo. El mismo desierto del Sahara sería un vergel lleno de agua hace 13 mil años y prueba de esto son los grabados en las cuevas de Argelia,
donde los habitantes de esas tierras dibujaron animales acuáticos que no
hubieran podido dibujar de no haberlos conocido.
Las leyendas de miles de pueblos al rededor del mundo cuentan las mismas
historias; el diluvio de Noé no es monopolio de las religiones occidentales, en
todas partes del planeta se cuentan historias similares.
La pregunta que debemos hacernos es porqué sucedió ese repentino cambio
climático, ¿Qué lo provocó?.
El hecho de que vastas zonas cambiaran de clima me dice que más que cambiar,
intercambiaron climas, y esto solo puede suceder, si y solo si, la Tierra
hubiera girado sobre su eje de manera súbita, ocultando del sol, a regiones que
antes estaban expuestas a él, y exponiendo continentes que antes estaban congelados.
Esta repentina presencia de calor extremo por un lado y de frío por otro,
cambió la faz de la Tierra.
A este respecto, investigaciones no oficiales, por supuesto, señalan que Guiza
y su Gran Pirámide solamente son el inicio de una alineación de 40
mil kilómetros, que es lo que mide nuestro ecuador, que atraviesa
construcciones muy antiguas edificadas a todo lo largo del globo terráqueo.
Desde la meseta de Guiza en Egipto, esta línea pasa por Petra en Jordanía, Ur
en Irak, Persepolis en Irán, Mohenjo Daro en Pakistan, Khajuraho en la
India, Pyay en Burma, Sukhothai en Tailandia, Ankor Wat en Cambodya, la
Isla de Pascua, Cusco y Machupichu en Perú, la tierra de los Dogones en
Mali y la mesta de Tassili Nager en Algeria, para terminar de regreso a los
pies de la Gran Pirámide. Esta línea indicaría un ecuador que está desviado 30
grados con respecto al ecuador actual. El centro de giro de esta desviación
estaría curiosamente en el centro de la meseta de Guiza y coincidiría con la
proporciones meridionales y ecuatoriales que la distinguen como un
punto de equilibrio planetario. Si esto es verdad, y realmente la superficie de
la Tierra giró; el polo norte antiguo quedaría a la altura de lo que hoy es
Canadá, y el polo sur cerca de Australia. La posición de los actuales polos en
la antigüedad los habría situado en lugares más cálidos y lejos de la tundra.
Esta rotación habría provocado el deshielo inmediato y casi instantáneo de
los polos y el congelamiento de los polos actuales. El deshielo tendría que haber
ocasionado una elevación de los niveles marítimos en todo el orbe, de alrededor
de 100 a 150 metros, lo que dejaría bajo el agua amplias zonas costeras. El
agua de los polos, que no hubiera podido llegar al mar, se acumularía en forma
de lagos en la zona en donde se situaban los polos. En consecuencia, el clima
tendría que haber cambiado de forma drástica; lo que antes eran desiertos
debieron convertirse en selvas tropicales y los bosques en desiertos
infernales. De ser cierta esta teoría, tendrían que quedar vestigios de
ese radical cambio de clima y este tendría que estar corroborado por mediciones
actuales del suelo y subsuelo del planeta. Algo así no pasa sin dejar señales y
he aquí que estas aparecen por doquier. La última glaciación fue hace 12500 años.
Una época en donde grandes territorios habitables se congelaron en unos cuantos
años, una época en donde inexplicablemente surgieron inundaciones que la
religión moderna llama diluvios. Leyendas que hablan de la destrucción de
civilizaciones enteras que sucumbieron ante el embate del agua. Sin embargo, la
ciencia moderna no explica cabalmente, cómo se originaron esas inundaciones, se
conforma con decir que el clima cambio repentinamente, sin explicar la causa.
No es entonces una casualidad que la desertificación del desierto de Sahara
comenzara también hacía esa época. Una época, que como señala el sistema
pirámides-esfinge, inició exactamente hace 12500 años, cuando la esfinge se
alineaba con el eje, acuario-leo.
Pero ¿Qué provocó este brusco giro de 30 grados de la superficie terrestre? Los
satélites actuales han revelado imágenes del relieve de nuestro planeta y han comprobado que la Tierra, lejos de ser una circunferencia perfecta, en realidad
es una masa amorfa de tierra acumulada en ciertos puntos del orbe. Es decir que
la masa de nuestro planeta no esta repartida uniformemente, por el contrario,
se acumula preferentemente al rededor del ecuador y en las cadenas montañosas
de los continentes. Un objeto así, que constantemente gira sobre su eje, como
una peonza, sería susceptible a una rotación de su superficie, si el par de
fuerzas (los polos) con respecto al el eje de giro (Guiza), modificaran sus
masas. Todos sabemos que la superficie de los polos se encuentra cubierta
por una gruesa capa de hielo continental de varios kilómetros de espesor.
Dicha capa, de derretirse, podría modificar las fuerzas de equilibrio
planetario y empujar las placas continentales, unas sobre otras hasta hacerlas
ceder y rotar al mismo tiempo. Huelva decir, lo que un súbito movimiento
así podría provocar; terremotos de magnitudes inmensurables, maremotos,
activación de volcanes en todo el mundo, no dejarían piedra sobre piedra
de nuestra civilización de pasar ahora. ¿Qué podría provocar entonces el
deshielo de una región y la glaciación de otra, si hace 12500 años no había
emisiones contaminantes que provocaran un calentamiento global? ¿O si
la había? ¿O más bien el culpable es un evento cósmico y ajeno a los humanos?
Un evento que liga el cambio magnético de la Tierra con el calentamiento de la
superficie terrestre en algunos puntos y el enfriamiento en otros.
El mensaje de Guiza, podría ser un mensaje de advertencia a una civilización
futura, construido por civilizaciones terrestres, pero influenciadas,
dirigidas y ayudadas por civilizaciones no terrestres a todo lo largo de las
eras de la humanidad. Parece que nuestra civilización se va a enfrentar a un
cataclismo cíclico marcado por los equinoccios y la alineación Leo-Acuario
con la Esfinge. De ser así, no nos queda mucho tiempo, en menos de 50 años esta
alineación se repetirá, cuando nos coloquemos exactamente al otro lado del eje,
sobre acuario. Los numerosos síntomas que presenta hoy el Planeta como el
deshielo de la Antártida y la activación de los volcanes del anillo de
fuego del pacifico, podrían adelantarnos un cataclismo mundial, en donde el
calentamiento global no sería únicamente provocado por la mano del hombre, sino
por un evento cósmico, cíclico y ajeno a nosotros.
Por desgracia el mensaje le ha llegado
a una civilización, que, aunque tecnológicamente esta muy desarrollada,
moral y éticamente no, y dicha disociación será nuestro fin como especie.
El hecho de que la ciencia se niegue a dar fe de esta teoría demuestra
su egoísmo y su servilismo a las grandes élites gubernamentales
y económicas que ven en la verdad, un enemigo que despertaría la
conciencia de las personas. Por eso prefieren negar y ridiculizar toda
teoría, que atente contra su estatus-quo, que hablar con la verdad y
prepararnos para un futuro que, en poco tiempo, tendremos que enfrentar.
El tiempo lo dirá.































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