Desde antiguo, los seres humanos hemos enfrentado una vida dura y complicada que nos ha obligado a pensar en lo inmediato, sin embargo, hay momentos históricos que deberían detener nuestra inercia y hacernos reflexionar sobre nuestra existencia. Ese momento parece presentarse hoy, en medio de un mundo convulsionado y en crisis; en un mundo que pareciera no terminar de encontrarse, quizás porque en la historia, lugar donde debería hallar muchas respuestas, hay piezas que faltan.
Este trabajo es un esfuerzo, sin ningún
fin ideológico, por entender un fenómeno que ha sido negado y ridiculizado, pero
que por su importancia, merece toda nuestra atención. La existencia de vida inteligente fuera
de las fronteras del planeta Tierra es una realidad innegable delante de los cientos de evidencias que se
acumulan a diario, gracias a los avances tecnológicos de nuestra era.
Creo que es necesario analizar el
discurso gubernamental que desacredita, sin argumentación, ni
estudio serio, las innumerables pruebas que desde hace miles de años nos indican
que la realidad no es como la imaginamos. Es insostenible que ciertas
élites, saquen ventaja de nuestro desconocimiento tecnológico, para negar
evidencias, cuyo único fin es ilustrar lo que, desde su
punto de vista, es inexplicable. Hoy la sociedad debe enterarse y formarse un criterio sobre este fenómeno.
El fin de este trabajo es entonces, mostrar
las inconsistencias de las explicaciones oficiales con respecto a ciertos
eventos seriamente documentados que serían pruebas
contundentes e irrefutables de que hay circunstancias que nos están ocultando.
Creí adecuado dividir este ensayo en dos partes, en la medida que
para comprender, primero hay que saber. Para empezar, voy a presentar las
evidencias más relevantes que demuestran que la vida inteligente fuera de
nuestro planeta, no solamente existe, sino que viene de tiempos inmemoriales. Para ello es pertinente hablar, en
primer lugar, de la probabilidad matemática de que este fenómeno sea real; en
segundo lugar, exponer las evidencias más importantes que, desde la prehistoria hasta hoy, muestran un patrón constante de contacto, a pesar de las
distancias temporales; en tercer lugar, y por último, hablar de los testimonios brindados por
personas vinculadas al fenómeno, cuyas credenciales profesionales o militares, eximen
de toda duda su integridad y buen juicio. En la segunda parte,
hablaré de lo que estas sociedades no humanas podrían estar haciendo en este
planeta, de cómo podría nuestro origen estar vinculado con su presencia y de
cómo la supervivencia de la especie humana podría depender de comprender esta
realidad.
En el fondo, es muy probable que el fenómeno de las entidades no humanas, sea mucho más complejo de lo que en este ensayo se expone, pero ya lo tocaremos en su momento.

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